sábado, 6 de julio de 2013

La Conciencia en cada célula del cuerpo


La Conciencia en cada célula del cuerpo


Según los ancestros de diferentes partes de nuestro mundo, nuestro cuerpo es sintiente y pensante. Ellos aceptaban a las partes de nuestro cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro.

Eso, durante los últimos siglos, se tomó como simple superchería o superstición, pero los descubrimientos más recientes de la ciencia afirman lo contrario.

La sabiduría del cuerpo es un buen punto de acceso a las dimensiones ocultas de la vida: es totalmente invisible, pero innegable. Los investigadores médicos empezaron a aceptar este hecho a mediados de los años ochenta. Anteriormente se consideraba que la capacidad de la inteligencia era exclusiva del cerebro, pero entonces se descubrieron indicios de inteligencia en el sistema inmune y luego en el digestivo.


LA INTELIGENCIA DEL SISTEMA INMUNE

La Dra. Bert descubrió (y luego lo confirmaron otros científicos), que existen tipos de receptores inteligentes no solo en las células cerebrales, sino en las células de todas las partes del cuerpo (les llamaron en un principio neuropéptidos).

Cuando comenzaron a observar las células del sistema inmunológico, encontraron receptores de los mismos tipos que en el cerebro. En otras palabras, las células inmunológicas (las que nos protegen de las enfermedades) están literalmente vigilando cada pensamiento, cada emoción, cada concepto que emitimos, cada deseo que tenemos. Cada pequeña célula del sistema inmunológico, produce las mismas sustancias químicas que produce el cerebro cuando piensa.

Esto, lo hace todo muy interesante, porque ahora podemos decir que las células inmunológicas son pensantes. No son tan elaboradas como las células cerebrales, pero sí piensan, sienten, se emocionan y desean, se alegran, se entristecen, etc.; y ésta es la causa de enfermedades, de stress, etc. Cuando nos deprimimos “entran en huelga” y dejan pasar los patógenos que se instalan en nuestro cuerpo.


LA INTELIGENCIA DEL SISTEMA DIGESTIVO

Hace unos años parecía absurdo hablar de inteligencia en los intestinos. Se sabía que el revestimiento del tracto digestivo posee miles de terminaciones nerviosas, pero se les consideraba simples extensiones del sistema nervioso, solo un medio para extraer sustancias nutritivas del alimento.

Hoy sabemos que, después de todo, los intestinos no son tan “insulsos”. Estas células nerviosas que se extienden por el tracto digestivo forman un fino sistema que reacciona a sucesos externos: un comentario perturbador en el trabajo, un peligro inminente, una mala noticia, etc. Las reacciones del estómago son tan fiables como los pensamientos del cerebro, e igualmente complicadas.


LA INTELIGENCIA DEL HÍGADO

Las células del colon, hígado y estómago también piensan, solo que no con el lenguaje verbal del cerebro.

Lo que llamamos “reacción visceral” es apenas un indicio de la compleja inteligencia de estos miles de millones de células. En una revolución médica radical, los científicos han accedido a una dimensión oculta que nadie sospechaba: las células nos han superado en inteligencia durante millones de años.


LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN

Muchos creen que la conciencia se origina únicamente en el cerebro. Recientes investigaciones científicas sugieren, de hecho, que la conciencia emerge del cerebro y del cuerpo actuando juntos. Una creciente evidencia sugiere que el corazón juega un papel particularmente significativo en este proceso.

Mucho más que una simple bomba, como alguna vez se creyó, el corazón es reconocido actualmente por los científicos como un sistema altamente complejo, con su propio y funcional “cerebro”. 

Según nuevas investigaciones en el campo de la Neurocardiología, el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información. El sistema nervioso dentro del corazón (o el “cerebro del corazón”) lo habilita para aprender, recordar, y para realizar decisiones funcionales independientemente de la corteza cerebral.

Aparte de la extensa red de comunicación nerviosa que conecta al corazón con el cerebro y con el resto de cuerpo, el corazón transmite información al cerebro y al cuerpo, interactuando a través de un campo eléctrico. El corazón genera el más poderoso y extenso campo eléctrico del cuerpo. Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud, y penetra a cada célula del cuerpo. El componente magnético es aproximadamente 5.000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y pudiendo ser detectado a varios centímetros de distancia del cuerpo con magnetómetros sensibles.


Teniendo esto en cuenta, resulta fundamental sincronizar el corazón, la mente y el resto del cuerpo para darle una coherencia psicofisiológica más poderosa y mantener la salud. Una forma sencilla de hacerlo es mediante La Respiración Consciente que, además, desarrollará la habilidad para realizar un cambio positivo de actitud duradero.

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